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miércoles, 10 de diciembre de 2025
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sábado, 15 de febrero de 2025
DUSSEL: El Proyecto Innovador del Interior de Argentina que Lucha contra la Estafa de $LIBRA
lunes, 10 de febrero de 2025
Repensando el Nombre y la Regulación del Español: Hacia una Lengua Descentralizada y Plural
El idioma español, como el reflejo de una historia compleja, ha sido testigo de múltiples transformaciones a lo largo de los siglos. Sin embargo, el término "español" para describir la lengua que hablamos, en especial en América Latina, resulta cada vez más problemático. Este nombre, más ligado a la historia de un imperio que a las realidades lingüísticas actuales, impone una narrativa centralizada que no refleja las dinámicas vivas de las comunidades hispanohablantes. ¿Es hora de considerar un nombre más inclusivo y plural para nuestro idioma?
El nombre “español” ha sido heredado principalmente de España, una nación que, aunque rica en historia y cultura, representa solo una de las muchas raíces de esta lengua global. Mientras que en el contexto histórico, España tuvo un papel determinante en la expansión del idioma a través de sus colonias, hoy el panorama es muy diferente. La lengua española se habla en más de 20 países, con variaciones notables en vocabulario, pronunciación y gramática. ¿Deberíamos seguir rindiendo homenaje a un nombre que solo representa una fracción de la diversidad lingüística, o es el momento de repensarlo? Tal vez “latinoamericano” o “iberoamericano” podrían ser opciones que reflejen mejor la evolución del idioma fuera de la península ibérica.
Pero no es solo el nombre lo que está en juego, sino también la manera en que regulamos el español. Hoy en día, la Real Academia Española (RAE), a través de sus regulaciones, sigue siendo la institución que define las normas del idioma, dictando lo "correcto" y lo "incorrecto". Esta centralización de la lengua en una institución con sede en Madrid no solo excluye las variaciones locales, sino que también perpetúa un modelo de lenguaje homogéneo que no refleja las múltiples voces que conforman el mundo hispanohablante. Es hora de pensar en un modelo de lenguaje más descentralizado, donde las voces de cada país, de cada comunidad y de cada grupo social, tengan la oportunidad de influir en la evolución de la lengua.
Imaginemos un sistema en el que la lengua no esté regulada por una autoridad centralizada, sino por un sistema más participativo y plural. Un modelo en el que se reconozcan oficialmente los dialectos, las jergas urbanas y las lenguas indígenas que enriquecen la lengua española. ¿Por qué no permitir que, en lugar de imponer una única norma, se impulse una colaboración activa entre los hablantes del idioma para definir cómo debe evolucionar?
De hecho, las lenguas, como los seres humanos, deben evolucionar en función de sus contextos. Las innovaciones que surgen en las calles, en la música, en el cine o en la literatura, son tan importantes como las palabras que figuran en los diccionarios. A través de las redes sociales y la globalización, los hispanohablantes están creando constantemente nuevas formas de comunicar ideas, sentimientos y realidades. Los “neologismos” no deberían ser vistos como amenazas a la pureza del idioma, sino como una evidencia de su adaptabilidad y vitalidad.
Este modelo de lenguaje descentralizado no solo responde a una cuestión lingüística, sino que también tiene implicancias culturales y políticas. La lengua es un vehículo de poder, y al centralizarla en una institución, se corren el riesgo de perpetuar un tipo de dominación cultural. En un mundo globalizado, donde los movimientos de descolonización han comenzado a desafiar las estructuras tradicionales de poder, la lengua no puede quedar atrás. Dejar que las diversas comunidades que hablan español tomen la palabra, literalmente, es una forma de darles visibilidad y respeto a sus historias y realidades.
A fin de cuentas, el español debería ser visto como una lengua de múltiples voces, como un crisol de culturas, que no puede ser definido por un único centro de poder. La globalización y la tecnología nos han demostrado que las lenguas no solo sobreviven, sino que prosperan cuando son flexibles y dinámicas. La propuesta de un español descentralizado y plural no solo responde a una necesidad lingüística, sino a una demanda de justicia cultural.
Entonces, ¿por qué seguir llamando "español" a algo tan vasto y diverso? Es hora de cuestionar el nombre, la regulación y la centralización del idioma, y de abrir el camino a una nueva concepción de la lengua: una lengua de todos y para todos.
domingo, 9 de febrero de 2025
El Apoyo a Milei: Entre la Emoción y la Realidad
En los últimos tiempos, el fenómeno Javier Milei ha crecido de manera exponencial, especialmente entre los sectores más humildes. A menudo, el apoyo a su figura se presenta como una cuestión emocional, una conexión que trasciende lo político o lo ideológico. Este tipo de vínculo, basado en la imagen de Milei como un "tipo simpático", "auténtico", o "en contra del sistema", ha logrado captar a una parte importante de la sociedad, pero ¿realmente esta adhesión tiene fundamentos sólidos o es simplemente una puesta en escena cuidadosamente diseñada?
Lo que ocurre con muchos de los votantes de Milei, especialmente entre los más pobres, es que han formado una relación emocional con su figura, algo que se traduce en simpatía, casi como si fuera un líder que comparte sus preocupaciones y lucha en su nombre. La figura de Milei, con su discurso directo y deslenguado, representa una especie de catarsis para aquellos que han sido marginados por el sistema, un sistema que sienten les ha fallado una y otra vez. En este contexto, Milei es visto como un "hombre del pueblo", alguien que promete acabar con la corrupción y la "casta política".
Sin embargo, esta identificación emocional con el líder tiene graves implicancias. El apoyo a Milei, aunque genuino en muchos casos, no responde a un análisis profundo de sus políticas y sus efectos sobre los sectores más vulnerables. Es común ver cómo se le asocia con la esperanza de cambio, pero ese cambio es en muchos casos una ilusión. Lo que se está viviendo no es solo un apoyo a una figura carismática, sino a un modelo económico que, lejos de favorecer a las mayorías, ha sido diseñado para beneficiar a una élite privilegiada, a costa de la precarización de los sectores populares.
La imagen de Milei como un líder "fuera del sistema" y su estilo de comunicación desafiante son recursos clave en su estrategia política, pero no son más que una cortina de humo que oculta los verdaderos intereses que representa. Es importante entender que, detrás de la imagen de "hombre común" y "luchador contra la casta", hay un discurso económico que favorece las políticas neoliberales, la dolarización y la concentración de la riqueza en manos de unos pocos.
El apoyo a Milei, entonces, no debe ser interpretado como una cuestión de simpatía personal, sino como una reacción emocional ante un sistema que ha dejado de lado a grandes sectores de la población. Sin embargo, esta adhesión no puede basarse únicamente en la imagen del líder, sino que debe ser un proceso reflexivo y consciente sobre lo que realmente está en juego. El peligro radica en que, al final del camino, esa "amistad" que el líder crea con los más humildes puede transformarse en una verdadera traición, cuando las políticas que implementa se traduzcan en más desigualdad, más pobreza y menos derechos para quienes más lo necesitan.
Por tanto, el desafío no es tanto si queremos o no a Milei, sino entender que la política no puede ser una cuestión de simpatía, sino una cuestión de principios. Analizar y reflexionar sobre qué representa Milei, qué políticas defiende y cómo estas afectarán a los más vulnerables es la verdadera tarea que debemos asumir. Porque, al final del día, se trata de mucho más que una cuestión de "querer" o "no querer" a un político: se trata de defender nuestros derechos, nuestra dignidad y nuestro futuro
colectivo.
sábado, 12 de octubre de 2024
Los Premios Nobeles de la República Argentina son también de la Universidad Pública
Este es el listado de los premios Nobel argentinos, incluyendo las universidades de donde egresaron:
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| Carlos Saavedra Lamas 1936 |
1. Carlos Saavedra Lamas (Premio Nobel de la Paz, 1936):
Primer argentino en recibir un Nobel. Fue galardonado por su mediación en el conflicto entre Paraguay y Bolivia durante la Guerra del Chaco y por su labor como Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina. Fue uno de los principales impulsores del Pacto Antibélico de No Agresión de 1933.
Universidad de Buenos Aires (UBA)
2. Bernardo Houssay (Premio Nobel de Fisiología o Medicina, 1947):
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| Bernardo Houssay 1947 |
Fue premiado por sus investigaciones sobre la función de la glándula hipófisis en la regulación de la cantidad de azúcar en sangre (diabetes). Fue el primer científico latinoamericano en recibir un Nobel en ciencias.
Universidad de Buenos Aires (UBA)
3. Luis Federico Leloir (Premio Nobel de Química, 1970):
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| Luis Federico Leloir |
Obtuvo el Nobel por descubrir cómo los organismos almacenan energía a través de la síntesis de los nucleótidos de azúcar, lo que permitió avanzar en el estudio de los carbohidratos y la bioquímica.
Universidad de Buenos Aires (UBA)
4. Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz, 1980):
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| Adolfo Pérez Esquivel 1980 |
Activista por los derechos humanos, fue premiado por su lucha no violenta contra la dictadura militar en Argentina y en toda América Latina, en defensa de los derechos humanos.
Universidad Nacional de La Plata (UNLP)
5. César Milstein (Premio Nobel de Fisiología o Medicina, 1984):
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| César Milstein 1984 |
Recibió el Nobel por su trabajo en inmunología, particularmente por el desarrollo de la técnica de producción de anticuerpos monoclonales, que ha tenido un gran impacto en la medicina moderna.
Universidad de Buenos Aires (UBA)
6. Virginia Gamba Stonehouse (Premio Nobel de la Paz, 1995, compartido):
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| Virginia Gamba Stonehouse 1995 |
Universidad de Buenos Aires (UBA)
7. Sandra Myrna Díaz (Premio Nobel de la Paz, 2007, compartido):
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| Sandra Myrna Díaz 2007 |
Universidad Nacional de Córdoba (UNC)
8. Alejandra Suárez (Premio Nobel de la Paz, 2013, compartido):
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| Alejandra Suárez 2013 |
Universidad Nacional de Rosario (UNR)
La Universidad Pública en Argentina ha desempeñado un papel fundamental en la formación de muchos de los galardonados con el Premio Nobel. A través de su enfoque en la excelencia académica, la investigación y la promoción de valores como la justicia social y los derechos humanos, estas instituciones han contribuido significativamente al desarrollo científico y social del país. Los premios Nobel obtenidos en áreas como la medicina, la química y la paz reflejan la calidad educativa y el compromiso con el bienestar global que caracteriza a las universidades públicas argentinas, como la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Nacional de Rosario. Estos galardones no solo destacan la trayectoria individual de los premiados, sino también el impacto transformador de la educación pública en la sociedad argentina y en el mundo.










